Ama tu prójimo como a ti mismo, Amor, Amor unos a los otros, convivencia, Dios, No todo está perdido, Uncategorized

Es una de las cosas más difíciles que una persona puede dejar de hacer; claro a excepción de personas que por naturaleza no puedan hablar.   Todos queremos hablar y hablar y cuando escuchamos estamos pendiente a tener la menor oportunidad de hablar para expresar nuestros puntos de vista, nuestras vivencias, lo que creemos.   Gracias a Dios con el transcurso de los años he aprendido a callar y muchas veces ni cuando preguntan contesto; y debo confesar que me ha costado mucho aprender lo que hasta hoy aprendí. Pero con los años se aprende que mucha gente habla alrededor nuestro para bien, pero también está el que parece querer bien pero lo que hacen es lastimar  el tronco de nuestro ser para algún día vernos caer como a un árbol al cual cortan. Muchas veces estas personas ni concientemente lo hacen, sino que son deseos en su subconsciente que no pueden llamar por su nombre pero bien que disfrutan de los tropiezos que tengamos.        Los motivos de esta clase de gente para tales cosas pueden ser muchos pero algunos ejemplos pueden ser envidia, falta de reconocimiento, anhelos reprimidos, creerse superior a los demás a cuesta de cualquier cosa… en fin, pueden ser muchas las razones.  Así que tomando lo positivo que podamos adquirir de personas que no tienen cuidado de lo que sale de su boca es precisamente aprender nosotros a cuidar nuestro hablar para no herir, no atropellar, no destruir sueños o planes de las demás personas.  Nadie sabe con certeza que ha vivido o vive la otra parte; siendo así debemos ser más cuidadosos cuando nos expresamos.

Cuando hablamos…

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Ama tu prójimo como a ti mismo, Amigos
Alvaro

Una imagen que muy bien la podemos conseguir navegando por la internet. Sin embargo es una de muchas que quedarán guardadas en mi memoria para siempre. Siempre creí que las amistades verdaderas no existían, pero con el paso de los años he descubierto cuantos valiosos amigos y amigas pasaron por mi vida dejando una huella que nadie podrá borrar. Admito lo equivocada que estaba al comprender que los mandamientos de nuestro Señor se resumen en los dos primeros: Ama a Dios sobre todas las cosas y Ama a tu prójimo como a ti mismo. En mi andar con El aprendí que si están esos seres especiales que Dios te pone de frente y llenan un espacio que nadie más lo puede reemplazar: amigos. Ese es el caso de mi amigo Alvaro, quien conocí cuando cursaba mi octavo grado de escuela intemedia y mientras yo estudiaba él con mi misma edad ya estaba buscando el sustento de su hogar trabajando en construcción. Fue corta nuestra amistad físicamente, pero después nos comunicamos por correo regular hasta que con el pasar del tiempo nos perdimos el uno del otro. Hasta un día en el que las redes sociales nos conectamos. Recuerdo la alegría y el entusiasmo que teníamos de encontrarnos para recordar nuestra adolescensia y presentarnos nuestras respectivas familia. Fue una sorpresa para él y para mi que fuesemos padres y madres ya; en su caso hasta abuelo. Todos los días leía sus reflecciones en una red social y me ayudaban en mi andar. Esta foto incluíada en este artículo contenía el siguiente comentario de Alvaro: ” A todos los aqui mencionados en algun momento, les a echo falta, un poco de PAZ, que conociendoles yo.. la consiguieron por medio de un gesto tan sensillo como hablar en voz baja con DIOS.. ahahah.. DIOS me los BENDIGA….” Un copiar y pegar exacto de su comentario tal como lo escribió… Hasta que en septiembre 16 de 2011 me enteré por medio de las redes sociales, a través de su familia que había fallecido. Se quedaron los deseos de tantas cosas por decir… No perdamos tiempo, la vida es frágil. En un instante estamos y en otro no.

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