No todo está perdido, Zona de milagros

Caminando sobre un milagro

El día de despedida de año lo hice en la Iglesia, donde otras veces lo hice y la verdad que ninguna de las fiestas donde he participado se le compara al de estar en congregación recibiendo un año nuevo ante la Presencia de Dios que desciende cuando le alabas con el corazón.  Recuerdo que despedía ese año todavía sin respuestas a una gran petición que le tenía y sigo teniendo al Señor.

Pero cuando yo ni nadie lo imaginábamos,   ni habían señales en nuestras vidas de que algo radical iba a ocurrir comenzó a pasar ante mis ojos lo que tanto anhelé.

Confieso que cuando recibí una llamada teléfonica de mi hijo diciéndome que regresaba a casa y aceptaba la ayuda que le ofrecía mi alma tembló. Tuve que pedir perdón varias veces a Dios porque dude como humana porque mi hijo llevaba mucho tiempo  diciendo que iba a hacer muchas cosas y no hacía nada.

Así el martes 27 de enero de 2015 mi hijo llegó a casa y pasamos dos días como cuando él tenía 5 a 8 años de edad. Mamá cocinaba, compartíamos, veíamos películas juntos… Hasta que el día 29 de enero de 2015 mi fe fue puesta en prueba inmensamente cuando solté a mi hijjo en “Nueva Vida”.

Ese día le heché la bendición como siempre a mi amado hijo y cuando conducía el vehículo de regreso a casa mis lágrimas no cesaban, pero mis oraciones a Dios tampoco. Mi confianza completa en el Señor!

Sabía perfectamente  las reglas de esta etapa donde Dios nos introducía. Sólamente lo podía visitar los domingos y así fue que el primer domingo que lo visité empecé a ver lo que Dios estaba haciendo con mi hijo. A sólo tres días de separarnos voluntariamente Dios ya se dejaba ver a través de la paz y la tranquilidad con que mi hijo me recibió.

Así cambiaron nuestros domingos, tenemos una cita todos los domingos donde Dios a través del testimonio de mi hijo ha logrado que su papá aparezca en escena después de muchos años sin verlo, que papi, mami, mi hermano y esposa participen de un culto de alabanza al Señor, todos juntos como debe ser en cada familia. Y todo por gracia del Señor!

Mi hijo y yo Marzo 2015

Cada domingo veo como Dios ha hecho de mi hijo un varón suyo. El primer domingo que Dios me dio todavía aún una  más grande sorpresa fue cuando mi hijo Carlitos fue parte del culto  leyendo la Palabra de Dios y dando testimonio de como Dios  lo cuido mientras estuvo por el mundo andando sin buscarle.

Pero la semilla que a mi hijo se le sembró de niño ha brotado. Cada domingo veo a mi hijo hablando con  madurez pero incluyendo a Dios en todo lo que hace y planea.

Como madre puedo decir que Dios no deja oración en el olvido.  Dios actuó en su momento, no cuando yo quizé pues tanto Carlitos como yo teníamos que aprender algunas lecciones antes de Dios llevarnos a este nivel.

Esperamos la orden de Dios para saber cuando termina este cápitulo y mi hijo regresé al mundo cotidiano, pero esta vez con Dios dirigiendo sus pasos y siendo su Norte.

El Dios de los Milagros lo hizo una vez más!  A Dios toda la Gloria y Honra!

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